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lunes, 12 de mayo de 2014

26. EL CUERPO DE CRISTO

Creo que en alguna ocasión he mencionado o he dejado entrever que soy atea por la gracia de Dios.
Lo soy desde que tengo uso de razón y  no hace tanto de eso. Más de veinticinco años tampoco es tanto, creo.
La cuestión es que ya de pequeña tenía las ideas más o menos claras, así que cuando llegó el momento de hacer mi Primera Comunión dije que ni hablar.
Siempre fui un poco salvaje y lo del vestidito blanco con los zapatitos a juego nunca fue lo mío.
Pero la negativa me duró poco después de haber asistido a la celebración de la Primera Comunión de un vecino de mi calle, al que colmaron de regalos a cambio de vestirse de príncipe y hacer el paripé un rato.
Debo decir que el resultado no fue equiparable en mi caso, pero si hago balance también valió la pena.
La cuestión es que Nuestro Hijo ha elegido hacer la Primera Comunión. En parte por los mismos motivos que en su día tuve yo, y en parte por la influencia del entorno.
Teniendo en cuenta la confusión mental que el niño lleva estos últimos tres años, creo que será bueno para él darle algo de protagonismo del que –por las circunstancias- se ha visto privado.
Aunque parte de ese "algo de protagonismo" ya le ha sido negado desde el momento en que se fijó el bodorrio justo un mes antes de la Primera Comunión del chiquillo.
Digo esto por los familiares que no podrán asistir debido a la distancia -ya que se desplazaron para las nupcias-, y por aquellos regalos que menguarán o directamente no existirán porque hay que reponerse económicamente de lo anterior.
Por la parte que me toca, tengo claro que la celebración de la Primera Comunión de Nuestro Hijo será modesta, mis invitados se pagarán su cubierto porque así me lo han ofrecido. En cuanto a la vestimenta, Mi Madre le regalará el traje al niño. Los accesorios, así como los zapatos, serán prestados. De oros nada, que ya los vendí.
El lugar del banquete va a ser un establecimiento de esos donde se celebran cumpleaños y fiestas infantiles, con colchonetas hinchables y bolera. Es decir, económico a la par que divertido. De hecho Nuestro Hijo está encantado con la idea.
El Contrario sólo tiene que hacer frente al cubierto de sus invitados.
Aunque no por ello iba a faltar el sms de rigor. “Ya me he enterado de donde quieres celebrar la Comunión de Nuestro Hijo, esta vez te has pasado. Ya me encargo yo de buscar un sitio adecuado para que Nuestro Hijo sea el niño más feliz ese día”. 
Hay que decir que a falta de unas semanas para la Primera Comunión del pequeño aun no se ha molestado en preguntar si el niño necesita, aunque sean, unos calcetines para ese día. Como dato diré que, sólo el hecho de que al niño le metan en la boca El Cuerpo de Cristo cuesta setenta euros. Nadie me obliga, lo sé. 
Felizmente todo ha salido bien, El Contrario y yo nos hemos sentado juntitos en primera fila, al ladito del sacerdote –los asientos estaban asignados-.
Lo de estar cerquita del sacerdote no es moco de pavo, porque es joven y está de toma pan y moja. Cosa que me ha provocado dulces sueños en más de una ocasión, después de acompañar al niño a misa infantil los domingos en este  último año.
Nuestro Hijo ha estado guapísimo, encabezando la fila de comulgantes.
Llegado el momento, El Contrario me ha negado La Paz. Y es que La delQuinto era la encargada de portar su carísima cámara de fotos, supongo que le preocupaba que inmortalizara con ella el más mínimo roce de cortesía entre nosotros, por mucho que fuera el día de Nuestro Hijo y se lo mereciera por su atenta mirada.
Finalmente fuimos a celebrarlo a la bolera. El niño se lo ha pasado bomba, no se le ha borrado la sonrisa de la cara ni un segundo. Con eso me quedo yo, otro en cambio ha preferido quedarse con alguno de sus regalos.

lunes, 5 de mayo de 2014

25. LA BODA Y EL MONITO DE FERIA

Ya he dicho en alguna ocasión que soy muy de Gran Hermano. Con el tema de las redes sociales me sucede algo similar.

Si en Gran Hermano los concursantes se olvidan de las cámaras la mayoría de las veces, en las redes sociales la gente suele olvidarse del resto de internautas.

Eso lo hace divertido, es como mirar por el agujero de la cerradura.

Cuando leía el otro día en Facebook -en el muro del grupo "BODA: La del Quinto y El Contrario"-, que uno de los invitados proponía "levantar las pollas" durante el banquete nupcial, me partía la caja. La caja torácica entiéndase, o lo que viene siendo partirse el pecho.

¿Qué habrá sido de El Contrario que pretendía vivir de las apariencias? Porque no me cuadran los distintos tipos de invitados al evento.

Por un lado, los que "levantarán las pollas" y, por otro, los compañeros de trabajo de El Contrario, que ahora es directivo de una prestigiosa empresa. Con lo que eso conlleva -según palabras del propio directivo-.

Por otra parte, leer el muro del citado grupo -si, ya sé que es una acción masoquista a la par que inapropiada-, me pone al día de los preparativos de tan magnánimo acontecimiento.

Que si dónde me compro los zapatos de novia, que si ya tengo zapatos. Que los fotógrafos son costosísimos, que si ya tenemos fotógrafo. Que si alguien nos recomienda destinos para el viaje de novios, que ¡qué bonito es París!...

Y yo cruzando los dedos para que a la vuelta, el viaje a París haya dado sus frutos y traigan el encargo de gemelos como poco.

Puede que así a El Contrario se le olvide que existo y deje de molestarme con cosas del estilo: te voy a dejar sin coche, te van a embargar a perpetuidad...y frases por el estilo. Todo por no querer financiarle su parte de los gastos del bodorrio con cargo a la pensión de alimentos del niño.

Hablando del niño -me refiero a Nuestro Hijo, no a los gemelos parisinos-, El Contrario está en todo, por eso le va a dar su parte de protagonismo en el evento.

Al pobre le toca llevar los anillos. Y digo pobre, porque esto le supondrá tener que "disfrazarse" para la ocasión.

Pero La del Quinto ya se ha encargado de eso. El niño irá "divino de la muerte".

A ver, esto lo sé porque el pueblo es muy pequeño y por tanto muy fácil que sucedan ciertas cosas, como que entres a una boutique y que haya alguien detrás de ti, que sabe quien eres tú aunque no sea recíproco. Así que si cometes la imprudencia de hacer a la dependienta un comentario despectivo del hijo de tu futuro esposo, es probable que dicho comentario llegue a los oídos de la madre del retoño.

Osea, que Nuestro Hijo será el "monito de feria" que les haga entrega de las alianzas que unirán de por vida -ante los ojos de Dios-, a La del Quinto y a El Contrario, a pesar de que el niño que porte las arras luzca mucho mejor.