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domingo, 2 de noviembre de 2014

51. PENSAMIENTOS Y DESVARIOS.


Mi mente  y mi cuerpo parecen que encuentran sosiego.
Hace meses que no tengo ningún achaque raro, eso es positivo. Habiendo gozado siempre de buena salud, quiere decir que todo vuelve a la normalidad.
En estos últimos años no he dejado de salir con mis amigos y distraerme como he podido. Eso también me ha ayudado bastante.
Cada vez más, todo parece un mal sueño del que puedo despertar. Con TODO me refiero al paso de El Contrario por mi vida y al solar que dejó en ella, donde el factor sentimental ha sido el menor de mis quebraderos de cabeza.
Me faltaba encontrar algo a lo que dedicar mi poco tiempo libre, algo en lo que poder proyectar lo que llevo dentro.
La novela -o proyecto de novela-, parece una buena apuesta.
No sé si llegaré a terminarla, pero me permite realizarme en algo que siempre me gustó. Escribir.
De una forma o de otra, la escritura ha formado siempre parte de mí.
Empezó en unas vacaciones de verano cuando era pequeña. Mi mejor amiga de la infancia y yo nos intercambiamos alguna carta, contándonos nuestras aventuras, desde nuestros respectivos destinos.
¡Una carta! Hoy en día nadie escribe cartas.
Yo tengo cajas llenas de decenas de ellas, incluso diría algún ciento.
Amigos de mi propia España, amigos de Holanda, Polonia, Canadá…
Después llegaron los emails, los chats, los sms, el Whatssap…y se acabaron las cartas y las postales de Navidad.
A parte de escribir cartas tenía mi diario, o más bien mi libreta de reflexión. También guardo varias de ellas repletas de pensamientos, vivencias y ocurrencias.
Reencontrarme con la escritura ha sido como una liberación, porque además de la novela he vuelto a mi libreta de pensamientos y desvaríos.
Poder soltar lo que se lleva dentro de la cabeza es como quitarle la válvula a la olla express para que suelte el vapor.
Vuelvo con la novela ¿tendrá esto alguna repercusión?

[…] Cuando Amanda y Ernesto llegaron a su edificio ella insistió en devolverle el importe de la compra, él se negó una y otra vez.
-Invíteme un día a un café y estamos en paz.
-Tendré que invitarle a unos cuantos para saldar mi deuda o a uno muy bueno acompañado de un buen pastel.
-Le tomo la palabra, me ha gustado su propuesta del pastel ¿de chocolate?
Amanda se volvió a poner roja al recordar el trozo de ladrillo cayendo en el chocolate de Ernesto aquella misma mañana. Algo que a él no le pasó desapercibido, no pudiendo evitar reírse.
Del ascensor colgaba un letrero en el que se podía leer AVERIADO, así que los dos comenzaron a subir por la escalera, él se quedó una planta antes que ella.
-Gracias por la compra.-Le dijo Amanda antes de continuar subiendo peldaños.
-Gracias a usted por el paseo ¿me dará una copia de la foto?
-¿Foto?
-La que me hizo en el parque.
Amanda ya había perdido la cuenta de las veces que el rubor había coloreado su cara ese día, Ernesto ahora reía a carcajadas.
Ella subió el último tramo de escaleras de dos en dos. Al llegar a su puerta se le cortó la respiración.
-Serafín ¿qué haces tú aquí?
-Necesito hablar contigo.
Se le veía abatido.
-¿Has comido? -Le preguntó Amanda.
-No.
-Pasa, prepararé una ensalada.
Amanda se dirigió a la cocina y soltó la bolsa de la compra en la encimera con aire enfadado, mientras Serafín la seguía como un cachorro indefenso.
-¿A qué debo este honor? ¿Quién te ha dado mi dirección? No me lo digas, ha sido Elvira. Tampoco es que le pidiera que no te dijera nada, pero la verdad es que me molesta, por lo menos podría haberme preguntado. Bueno, y bien ¿qué necesitas? ¿Te dejaste algo en el piso que quisieras llevarte? Porque prácticamente lo dejé todo allí…
-¡Amanda!- Serafín intentó hablar con la voz más firme que pudo mientras los ojos se le llenaban de lágrimas.
-¿Estás llorando? ¿Qué te pasa?
Ella suavizó su tono y se lo quedó mirando asombrada de verlo así, no recordaba haberlo visto llorar nunca, salvo con alguna película tonta.
-¡Me ha dejado, Amanda! ¡Me ha dejado!
Amanda respiró hondo para calmar su propia rabia y se apiadó de él, dejándolo llorar desconsolado entre sus brazos […]

Me está dando por el melodrama y no sé si es lo más idóneo. Creo que la próxima vez que vaya a ponerme a escribir, antes veré una película de los Monty Python o algo así.




lunes, 30 de diciembre de 2013

7. GRAFFITIS Y CÓDIGOS DE BARRAS.



En esta convivencia de chiste, sigo siendo yo la que va a la compra para llenar la nevera y proveer de productos de higiene personal y limpieza el “hogar”.

Después le paso los tickets de compra a El Contrario, que se toma sus días para aprobar el gasto. Tras acumular unos diez justificantes de compra o más, y tras varias semanas de reclamaciones por mi parte, me da la mitad de lo que gasté.

No sin antes haberse reído varias veces en mi cara cuando le digo que me hace falta el dinero, que no puedo poner yo siempre todo por adelantado, porque para eso tengo que pedir prestado.

Algo similar sucede con los recibos de la luz, agua y resto de suministros, por no hablar de seguros, impuestos e hipoteca.

El tema de la limpieza también se las trae, porque soy la única que limpia y he de decir que, aunque a menudo El Contrarioduerme” en el quinto, prefiere ducharse y dejar sus desechos en el entresuelo.

Teniendo en cuenta que caga más que una moscarda, a lo que se añade que no tiene por costumbre borrar los graffitis que deja en la taza del váter, calculo que mi paciencia no aguantará mucho más.

Esta situación no va para delante, para ser sincera con el asunto, la cosa va en picado.

Por si todo esto fuera poco, la reclamación de Hacienda ya es un hecho consumado.

Estoy a la espera de recibir la correspondiente carta de pago que, con toda certeza, superará el millón de las antiguas pesetas.

Ahora me viene a la mente la canción de Juanito Valderrama y Dolores Abril que decía -¡Mi peseta! ¡Mi peseta! ¿Qué le pasó a mi peseta, que ahora vale dos reales? ¿Qué le pasó a mi peseta? ¡Por la gloria de mi mare!-.

Mientras tanto, he enviado por correo decenas de cartas con códigos de barras: con la leche Asturiana sortean sesenta mil euros, con el Nesquik y los cereales Nestle cien mil, luego está el sueldo de dos mil euros al mes para toda la vida de Nescafé

¡Qué bonito es soñar! Si ya lo decía Pedro Calderón de la Barca; - […] que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son-.